(Extracto de artículo publicado por Ángel Villarino en El Confidencial, “El país donde nació Stalin ya ha dado el primer paso para deshacerse de los notarios”)

Para reformar su sistema de registro de la propiedad, afectado por un problema generalizado de ineficacia y fraude, Georgia ha informatizado el registro en una nueva agencia (NAPR), con el apoyo de Hernando de Soto, economista que defiende la relación causal entre el desarrollo económico y la existencia de títulos de propiedad, y la consultora BitFury, y ha añadido un ‘hash’ a los títulos de propiedad de los inmuebles, de modo que los identifica individualmente. El blockchain que lo gestiona está anclado al de bitcoin por medio de un servicio digital de ‘timestamp’ (una marca temporal).

Cada propiedad está identificada junto con la fecha, dando validez a los títulos. Esta novedad hizo incrementarse la demanda de inscripciones y hoy hay más de dos millones de propiedades incluidas en ese blockchain. De este modo, las inscripciones del registro ya no están validadas por el sello, o la firma física del registrador, sino por blockchain, cuya autenticidad puede ser verificada por cualquier página web como BTC.com o blockchain.com.

El Gobierno de Georgia ha expandido el servicio a las compraventas, demolición de propiedad, alquileres, hipotecas e incluso servicios notariales. Asimismo, se ha comenzado de forma experimental a añadir ‘smart contracts’, que son cláusulas autoejecutables cuando se cumplen las condiciones establecidas. Hoy, es improbable que un banco en Georgia acepte un título de propiedad sin su ‘hash’, como tampoco es probable que nadie compre una finca que carezca del mismo.

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